sábado, 1 de agosto de 2015

Los beneficios de hacer una tesis

Cuando escribo un texto suelo hacer tres procesos: primero, lo escribo en papel así como las ideas van fluyendo o como la rapidez de mis manos me dan a entender; segundo, del papel a la computadora, esto me permite hacer una primera revisión y descartar un par de cosas; por último, la corrección final donde deshecho la mayor parte de mi texto y lo dejo apenas en cueros. 
En ésta ocasión escribí directo en la máquina y en la entrada al blog, por lo que supongo habrá más errores en éste texto que en el resto, no pido misericordia, pues no debería siquiera confesar mis pecados y menos cuando aún los estoy cometiendo, me siento como "perdona padre por el pecado que estoy por hacer". 
Si el resto de mi vida la resolviera de la misma forma en como lo hago cuando escribo cosas que sí me gustan me imagino que todo sería muy diferente, digo, después de tres ensayos, tres pruebas de error las probabilidades de caer son menores y los daños igual. Pero nada, mi holgazanería me ha causado ya un par de problemas la mayoría de ellos recaen en mí, claro y qué bueno, pero ahora no ha resultado tan práctico, después de más de 10 promesas de terminar mi tesis, me doy por vencida, cada vez que se me ocurre leer ese monstruo del lago de las letras, quedo más y más asombrada por la sarta de estupideces que uno pone cuando no sabe qué decir, algo así como lo que hago aquí, salvo que aquí nadie me está calificando y nadie va a reprobarme.
En lugar de estar frente la computadora por más de 10 horas regalando mi tiempo a las redes sociales y a Netflix debería en teoría ir directo a los archivos de La Tesis pero apenas abro el último documento guardado y no duro más de 20 minutos hasta salir espantada, y con las manos en la cabeza, suelo repetirme -qué he hecho, qué hecho-. Con mis amigos éste tema se ha llegado a convertir en el tema tabú del que nadie quiere hablar, salvo aquellos que ya la terminaron y comienzan a decir "pero si no es tan difícil" "lo que a ustedes les falta es sentarse", en mi caso me faltan muchas cosas como, corregir, quitar, limpiar, acomodar las citas, releer el adefesio una vez más y ¿gritar? no estoy segura creo que eso lo haré el día en que presente mi examen. 
Ahora, más de un amigo mío (recuerden que la mayoría de ellos son mayores que yo) ya tienen una maestría, doctorado o están por obtener el título en alguno de los dos, eso quiere decir que yo estoy muy lejos de tan honorables papeles, lo que me lleva a pensar en por qué todas esas personas tan inteligentes y preparadas siguen siendo mis ¿amigos?
Es verdad que quizá yo no vaya a aportar gran cosa a sus eruditas vidas, es más, ni siquiera en el plano más común me creo capaz de serles útiles, pero no, mi cinismo no ha llegado todavía al úsese y tírese en la amistad, pero sí me he llegado a hacer sentir un poco celosa por esos logros académicos, aunque por otro lado, después de recibir tan apreciados títulos me he percatado de que la mayoría de ellos sufren cambios repentinos y así sin más dejan de ser los amigos Juancho, Pancho, Mary, Lauris. Ya que automáticamente después de colgar su foto en el Facebook con un pie de foto algo así como "Por fin, después de tanto esfuerzo, terminé" o "Un logro más en la vida" cosas del estilo... y luego los comentarios: "Felicidades, Dra. María del Refugio Santoyo" "Enhorabuena Dr. Lucio,  mis respetos".
Alto ahí, el hecho de conseguir un título con el grado que sea, siempre me ha provocado mucho conflicto porque pareciera que después de haberlo obtenido uno les tuviera que rendir pleitesía a todos estos seres tocados por la mano de los dioses del conocimiento, ahora que han pasado de ser orugas semi incultas a hermosas mariposas ilustradas no es posible que uno los siga viendo como iguales, eso ni pensarlo. 
O sea que cuando yo termine mi tesis ¿voy a sentirme un dios del Olimpo? prefiero quedarme con el nobilísimo título que ya está membreteado en una acta de nacimiento con fecha de 199... y tendrá una caducidad en el año 200... ahora es probable que la que esté hablando sea mi insatisfecha alma de egresado sin titularse, pero de verdad no quiero convertirme en licenciada, maestra, doctora. Sólo para presumir que soporté más de 2 años pegada a una computadora, leyendo no sé cuanta información y soportando las inclemencias del ausente pago de la beca. Es que me hacen creer que todo lo que hago desde que egresé de mi amada carrera vale madre sólo porque no he terminado La Tesis, entonces de qué me sirvieron las horas sentada en la banca o la vista forzada porque mis ojos ya no enfocaban como deberían. 
Todas las cosas que hacemos deberían hacernos sentir especiales y bien, no deberíamos de tener que ir por ahí todo el tiempo mostrando nuestro currículum así como tampoco deberíamos ir ensañando las fotos de nuestros hijos. Hay personas a las que no les interesan ni los niños ni la cantidad de maestrías que llevas colgadas, a veces lo único que quieren esas personas es volverse a sentar con sus amigos aquellos a quienes les decías -güey, no he terminado La Tesis, me acosté con el tipo inadecuado, no puedo con la resaca, no entiendo el libro de...- Detrás de un M. en C y de un Doctor, hay un título que a mí me resulta más honorable, se llaman amigos. 
Está bien, cuando yo tenga el papelito, también quiero que me digan lic. Celeste... quiero decir, así son las cosas, es el final del camino. 

Por cierto, el título de mi tesis "El amor, una estructura." está muy de hueva, se aceptan aportes. 


Otra vez Celeste Quiero Decir