Algo emerge del sino,
algo sucumbe la noche.
El redentor ha llegado,
se fue.
Dejaron las ventanas abiertas
la luz no entró todavía.
Bajaron los párpados.
se sentenció al olfato.
Mala fortuna haber despertado,
el andante lleva las maletas muy pesadas.
De sonrisa flaca
corazón reseco.
Llegó la luna, se fue la noche.
Recobró el aliento.
No hubo manantiales
se enjuagaron lágrimas.
Y con sino fatal
rodaron dos cabezas
El redentor ha llegado.
Se fue.
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