martes, 31 de enero de 2017

Seamos breves

¿En cuanto tiempo se cura un corazón roto? ¿Cuándo olvidamos a un amigo? ¿Cuándo olvidamos a un amor? ¿Después de los errores también viene la calma? ¿Hay sosiego después de equivocarse?
Confesión nocturna: estoy en una encrucijada de vida, adoro a mis amigos, a cada uno de ellos, pero algunas situaciones me han estado abriendo los ojos. En tiempo recientes descubrí que algunas de las personas que más amo no son lo que creía eran, es lo que me sucede siempre, mi ciclo habitual.
Aquí estoy, de nuevo, en un lugares en donde ya he estado, ahí donde el corazón se suele romper y repararse. No estoy muy segura de si lo que ocurre precisamente ahora, tendrá arreglo, no m extrañaría el saber que se rompió y no hay vuelta de hoja.

miércoles, 25 de enero de 2017

Bienvenida

Algo emerge del sino,
algo sucumbe la noche. 
El redentor ha llegado, 
se fue.

Dejaron las ventanas abiertas 
la luz no entró todavía.
Bajaron los párpados. 
se sentenció al olfato. 

Mala fortuna haber despertado, 
el andante lleva las maletas muy pesadas. 
De sonrisa flaca 
 corazón reseco.

Llegó la luna, se fue la noche. 
Recobró el aliento. 
No hubo manantiales
se enjuagaron lágrimas.

Y con sino fatal 
rodaron dos cabezas 
El redentor ha llegado. 
Se fue. 

viernes, 20 de enero de 2017

about life, my life.

Slow down, you crazy child 
You're so ambitious for a juvenile
But then if you're so smart, then tell me
Why are you still so afraid?
Where's the fire, what's the hurry about?
You'd better cool it off before you burn it out
You've got so much to do
And only so many hours in a day
But you know that when the truth is told
That you can get what you want or you can just get old
You're gonna kick off before you even
Get halfway through
When will you realize, Vienna waits for you
Slow down, you're doing fine
You can't be everything you want to be
Before your time
Although it's so romantic on the borderline tonight
Tonight,
Too bad but it's the life you lead
You're so ahead of yourself that you forgot what you need
Though you can see when you're wrong, you know
You can't always see when you're right. you're right
You've got your passion, you've got your pride
But don't you know that only fools are satisfied?
Dream on, but don't imagine they'll all come true
When will you realize, Vienna waits for you?
Slow down, you crazy child
And take the phone off the hook and disappear for awhile
It's all right, you can afford to lose a day or two
When will you realize, Vienna waits for you?
And you know that when the truth is told
That you can get what you want or you can just get old
You're gonna kick off before you even get half through
Why don't you realize, Vienna waits for you
When will you realize, Vienna waits for you?

Written by Billy Joel • Copyright © Universal Music Publishing Group



Slow down you crazy child.

Una epígrafe gigante requiere una explicación como si de veras hiciera falta. Puede resultar extraña mi aparición casi anual para escribir un par de cosas insignificantes, sin embargo, las casi únicas justificaciones que existen para hacerlo, son: el temor y las agallas. Cierto, conmigo todo parece contradictorio, y por su puesto, creo que casi todo lo que escribo se ve mejor organizado en mi cabeza, pero a veces sí me gusta tomar ciertos riesgos sin acantilado aparente. 
Hoy algo muy importante ha ocurrido en el mundo, el suceso, resultó ser "la vida". Hay días en los que cambia el rumbo de todo, las horas no se detienen pero en algún punto estas se hacen eternas o fugaces, no existe manera de detener que algo pase y de pronto todo o nada termina transcurriendo. Cada minuto es tiempo perdido, y si el vaso hoy se siente  medio vacío es porque nadie ha dejado que se llene. 
A lo largo de mi vida he ido perdiendo recuerdos, de algunos agradezco la ausencia, otros rogaría porque volvieran a mi cerebro acartonado, sin embargo, la complejidad es innegable, no sé por qué recuerdo lo que recuerdo. Hoy he visto a mi madre sentada en una taburete de algún bar, ella tenía una barriga abultada, la mirada fija en un estante lleno de botellas con el fondo de espejo, y en el fondo del lugar había un refrigerador enorme. Los pies de mi mamá no alcanzaban a tocar el suelo, su cabello como siempre, corto y de un volumen considerable se movía al ritmo de alguna canción anónima. 
El bulto en el vientre de mi madre era yo, supongo que en las dimensiones de lo posible lo que pueda contar aquí va a sonar todo a mentira, pero quizá -y eso es lo que quiero creerme-, logré recordar mi gestación. Debo decir que todo esto es un poco... disparatado, y lo es, porque también he descubierto de unos días para acá que mi cerebro al igual que el de muchas personas suele ser como el sueño del jardín, donde uno está sólo y temeroso pero a gusto -sí, ese donde uno está sentado en el borde de un estanque lleno de nenúfares, rodeado de plantas gigantes, árboles que no dejan ver mas que un poquito de cielo, fango, ranas, pájaros y bichos.- ¿a poco eso no lo ha soñado todo el mundo? No. Aunque en ocasiones trato de convencerme de que todo lo que vivo y sueño ha sucedido antes en algún otro lugar a alguna otra persona, pronto la idea se me borra porque aún tengo ilusiones. 
Me ilusiona saber que pese a todo mi madre está bien; que un día voy a poder decirle a mi padre o a mi mejor amigo que lo quiero sin titubeos. Es decir, quiero creer que me creo lo que sueño porque me conviene y porque resulta menos difícil en mis sueños regresar a un tiempo anterior e intentar remendar algunas cosas. 
Sí, mi vaso estos días está medio vacío, a ratos me acuerdo de ponerle un poco de agua y luego las fuentes se me agotan, se me extinguen de pronto y me desanimo. Supongo que todos hemos estado ahí, entre el desánimo, el desgano y la esperanza, entre todas las contradicciones que trae consigo despertar y decir -para qué chingados me levanto.- Sin embargo, te levantas para seguir en la nada que es tu vida, insignificante y envolvente; con compañía o sin ella uno siempre recurre a contarle a alguien que la vida no va bien ni mal. Lejos de paraísos ahí va uno como queriendo extinguirse, así como los fueguitos de Galeano uno recuerda que la llama no se apaga hasta el último suspiro pero a veces sí se ocupa que alguien le recuerde a uno que -¡oye, tú, estás vivo, chingale-. Esas personas que terminan dándonos un empujón de ánimo, son las personas que vale la pena no perder, porque no hay muchas que quieran estar contigo cuando tu luz es apenas visible. 
Mi vida, la vida de los que me rodean, se percibe cada vez más nebulosa, que si el calentamiento global o los combustibles caros y las sillas presidenciales mal ocupadas, total siempre hay un pretexto para que las flamitas se quieran consumir más pronto y más rápido, pero entre tanto a veces uno encuentra quien lo vuelva a encender a uno, quien le regle fuego y quien lo enciende aún y cuando tú mismo querías apagar la llamita. 
Hoy me he repetido más de un par de veces que debo mantener mi llama encendida porque el camino parece todavía largo y medio raro, pero hay camino. 
Así que la canción me queda como anillo al dedo, porque he recuperado mis ganas de Vienna y he vuelto recordar que "Vienna, waits for you".  
Dejo el link de la canción de Vienna de Billy Joel porque últimamente esta canción y mis amigos me han devuelto las ganas de todo. 

https://www.youtube.com/watch?v=oZdiXvDU4P0

sábado, 1 de agosto de 2015

Los beneficios de hacer una tesis

Cuando escribo un texto suelo hacer tres procesos: primero, lo escribo en papel así como las ideas van fluyendo o como la rapidez de mis manos me dan a entender; segundo, del papel a la computadora, esto me permite hacer una primera revisión y descartar un par de cosas; por último, la corrección final donde deshecho la mayor parte de mi texto y lo dejo apenas en cueros. 
En ésta ocasión escribí directo en la máquina y en la entrada al blog, por lo que supongo habrá más errores en éste texto que en el resto, no pido misericordia, pues no debería siquiera confesar mis pecados y menos cuando aún los estoy cometiendo, me siento como "perdona padre por el pecado que estoy por hacer". 
Si el resto de mi vida la resolviera de la misma forma en como lo hago cuando escribo cosas que sí me gustan me imagino que todo sería muy diferente, digo, después de tres ensayos, tres pruebas de error las probabilidades de caer son menores y los daños igual. Pero nada, mi holgazanería me ha causado ya un par de problemas la mayoría de ellos recaen en mí, claro y qué bueno, pero ahora no ha resultado tan práctico, después de más de 10 promesas de terminar mi tesis, me doy por vencida, cada vez que se me ocurre leer ese monstruo del lago de las letras, quedo más y más asombrada por la sarta de estupideces que uno pone cuando no sabe qué decir, algo así como lo que hago aquí, salvo que aquí nadie me está calificando y nadie va a reprobarme.
En lugar de estar frente la computadora por más de 10 horas regalando mi tiempo a las redes sociales y a Netflix debería en teoría ir directo a los archivos de La Tesis pero apenas abro el último documento guardado y no duro más de 20 minutos hasta salir espantada, y con las manos en la cabeza, suelo repetirme -qué he hecho, qué hecho-. Con mis amigos éste tema se ha llegado a convertir en el tema tabú del que nadie quiere hablar, salvo aquellos que ya la terminaron y comienzan a decir "pero si no es tan difícil" "lo que a ustedes les falta es sentarse", en mi caso me faltan muchas cosas como, corregir, quitar, limpiar, acomodar las citas, releer el adefesio una vez más y ¿gritar? no estoy segura creo que eso lo haré el día en que presente mi examen. 
Ahora, más de un amigo mío (recuerden que la mayoría de ellos son mayores que yo) ya tienen una maestría, doctorado o están por obtener el título en alguno de los dos, eso quiere decir que yo estoy muy lejos de tan honorables papeles, lo que me lleva a pensar en por qué todas esas personas tan inteligentes y preparadas siguen siendo mis ¿amigos?
Es verdad que quizá yo no vaya a aportar gran cosa a sus eruditas vidas, es más, ni siquiera en el plano más común me creo capaz de serles útiles, pero no, mi cinismo no ha llegado todavía al úsese y tírese en la amistad, pero sí me he llegado a hacer sentir un poco celosa por esos logros académicos, aunque por otro lado, después de recibir tan apreciados títulos me he percatado de que la mayoría de ellos sufren cambios repentinos y así sin más dejan de ser los amigos Juancho, Pancho, Mary, Lauris. Ya que automáticamente después de colgar su foto en el Facebook con un pie de foto algo así como "Por fin, después de tanto esfuerzo, terminé" o "Un logro más en la vida" cosas del estilo... y luego los comentarios: "Felicidades, Dra. María del Refugio Santoyo" "Enhorabuena Dr. Lucio,  mis respetos".
Alto ahí, el hecho de conseguir un título con el grado que sea, siempre me ha provocado mucho conflicto porque pareciera que después de haberlo obtenido uno les tuviera que rendir pleitesía a todos estos seres tocados por la mano de los dioses del conocimiento, ahora que han pasado de ser orugas semi incultas a hermosas mariposas ilustradas no es posible que uno los siga viendo como iguales, eso ni pensarlo. 
O sea que cuando yo termine mi tesis ¿voy a sentirme un dios del Olimpo? prefiero quedarme con el nobilísimo título que ya está membreteado en una acta de nacimiento con fecha de 199... y tendrá una caducidad en el año 200... ahora es probable que la que esté hablando sea mi insatisfecha alma de egresado sin titularse, pero de verdad no quiero convertirme en licenciada, maestra, doctora. Sólo para presumir que soporté más de 2 años pegada a una computadora, leyendo no sé cuanta información y soportando las inclemencias del ausente pago de la beca. Es que me hacen creer que todo lo que hago desde que egresé de mi amada carrera vale madre sólo porque no he terminado La Tesis, entonces de qué me sirvieron las horas sentada en la banca o la vista forzada porque mis ojos ya no enfocaban como deberían. 
Todas las cosas que hacemos deberían hacernos sentir especiales y bien, no deberíamos de tener que ir por ahí todo el tiempo mostrando nuestro currículum así como tampoco deberíamos ir ensañando las fotos de nuestros hijos. Hay personas a las que no les interesan ni los niños ni la cantidad de maestrías que llevas colgadas, a veces lo único que quieren esas personas es volverse a sentar con sus amigos aquellos a quienes les decías -güey, no he terminado La Tesis, me acosté con el tipo inadecuado, no puedo con la resaca, no entiendo el libro de...- Detrás de un M. en C y de un Doctor, hay un título que a mí me resulta más honorable, se llaman amigos. 
Está bien, cuando yo tenga el papelito, también quiero que me digan lic. Celeste... quiero decir, así son las cosas, es el final del camino. 

Por cierto, el título de mi tesis "El amor, una estructura." está muy de hueva, se aceptan aportes. 


Otra vez Celeste Quiero Decir


jueves, 30 de julio de 2015

Otros cuantos datos sobre mi.


Me gusta el café. 
No me gustan las mañanas.
No sé cuál es mi color favorito. 
A los zancudos no les gusta mi sangre pero sí mi habitación. 
Entre más almohadas mayor comodidad. 
Tengo poca tolerancia a mi familia. 
Están por terminarse las vacaciones, no he terminado la tesis. 
Me da miedo que alguna araña se cuele entre mis sábanas y me pique. 
Como frutas sólo porque debo. 
Las verduras son mi plato favorito, sólo odio a los chícharos.
Todos los días intento leer el periódico sin mucho éxito. 
No me interesa lo que le pasa a mis vecinos. 
No sé cómo se llaman mis vecinos. 
Me gusta usar caritas en las conversaciones cuando no sé qué decir. 
Tengo 5 mejores amigos, ellos no lo saben quizá ni me contemplan. 
Me gustan dos canciones de Ximena Sariñana. 
Me caga Metálica. 
No sabía qué temática usar para una nueva entrada. 
Prefiero iPhone porque se ve más bonito. 
No puedo mantener mi atención en las conferencias. 
Me gusta no fumar.
Me da envidia ver a mis amigos viajando. 
Yo maté al perro de mi vecino. 
La semana pasada iba a atropellar a un niño. 
No me conmocionan las noticias.
¿Soy una persona terrible si no me preocupa lo que pasa en el Medio Oriente? 


lunes, 27 de julio de 2015

Cuando sé que todavía sueño y ya no quiero.

Es muy recurrente la de idea de salir de casa, tomar un avión, llegar a un destino donde no conozca a nadie y pueda comenzar de nuevo, si bien la idea ya ha sido muy trillada no por eso es tan mala, aunque el miedo y el desgano son dos razones que inmovilizan, ahora es tiempo de hacer algo conmigo, hacer una maestría, encontrar un trabajo mejor y así van, vienen las ideas de cambiar, de transformar quien soy. 
Bueno, me queda claro no soy la única, dentro de mi grupo de amigos por lo menos el 70% están en una situación semejante, lo que pasa es que nuestro entorno tampoco nos ayuda, el país está de la mierda, la gente se nos escurre de la manos, la economía, ya no del país sino del mundo es una tabla de marinero a punto de romperse. Sólo por poner de ejemplo, Grecia, España, México, Venezuela… 
En fin, los escenarios parecen tan lúgubres, tan terribles que da miedo sacar la cabeza del ordenador, resulta más fácil dar like a una serie de bobadas en el Facebook o dar retuit a los pensamientos de alguien más. Nuestros ideales como jóvenes no quedan claros, queremos salir a comernos el mundo, conocer otras calles, terminar una carrera, seguir una maestría, luego un doctorado todo con el lujo de una beca CONACYT si es posible, porque nosotros pagarla ni es siquiera pensable. 
Y bueno, hay quienes sí son capaces de sortear los tantos pasos burocráticos que el sistema te pone en medio para recibir algo de dinero, por hacer algo que crees que te gusta, digo crees porque ahora me ha dado por dudar de todo y todos. 
La mercadotecnia ha llegado tan lejos que ya no sé realmente si lo que pienso es de verdad un producto de mi cabeza o alguien más ya lo implantó ahí en mi cerebro y yo ni cuenta me di. Parecerá de pronto que divago y voy de aquí para allá con los temas, pero no, el punto al que quiero llegar ahora es a la desmotivación que nos hace más compleja la existencia cada día. 
Yo pertenezco al grupo de gente que aún no se puede considerar por completo adulto ni tampoco joven, soy por decirlo de algún modo un Gregorio Samsa en proceso. No tenía una figura tan espantosa y deformada hasta que aterricé en la universidad, hasta que me recordaban casi todos los días que debía pensar en qué quería hacer con mi vida en un tiempo próximo que en su momento yo lo veía lejano.
Un sin fin de maestros desconfiaron en mis habilidades, estoy segura que aún nada los ha convencido, y es que no hay razones para que alguien en su sano juicio ponga una moneda por mí en cualquier apuesta, porque no soy ni jamás he sido un estudiante sobresaliente, jamás me he encontrado en los cuadros de honor, siempre entré dentro de los estándares normales, o sea, no había que preocuparse por mí, no era del todo terrible y tampoco un foco brillante. 
La mayoría de las personas que me rodeaban eran como yo, chicos y chicas que se sentaban en un pupitre esperando aprender algo, sin saber a ciencia cierta qué cosa. Los problemas con nuestras personalidades e inquietudes llegaron creo yo, cuando cada día alguien hacía algo increíble, un fulano sin chiste que pertenecía a los sin importancia, resultaba ser un súper dotado en la pintura, la guitarra clásica, las matemáticas, la física y pues, al final poco a poco resultaba que estaba rodeada de jóvenes talentos. 
Mientras tanto yo intentaba no caer por la escaleras o hacer el ridículo en la obra de teatro que debíamos presentar en artes. Por tal o cual llegas a una universidad ahora sí con "sueños fundados, metas claras y más que nada, ganas", seré un gran doctor, un físico brillante, un excelente biólogo. El panorama no cambia, sigues siendo un estudiante como millones que ni van ni vienen, cumple cuando y donde debe, hace los deberes, ya tiene la cartilla militar, el servicio a la comunidad, ya te has embriagado, fumado, fugado y todo lo que termine en ado. 
Y dónde están esos magnificos sueños que se cumplirían cuando grande, dónde quedaron los viajes a Berlín, mi vida de soltero en un departamento, el trabajo que me permitiría comprarme un celular lindo o un coche. 
Mis amigos mayores son el puntapié que faltaba, la mayoría ya tienen un doctorado pero no un trabajo fijo o que resista a las crisis, viven en casa de sus padres y si han logrado viajar ha sido sólo para ver a través de las vitrinas aquello que no pueden pagar, haciendo filas interminables para entrar a ver una Mona Lisa del tamaño de un maní o para recorrer una muralla junto con otras tantas millones de personas, (la pura envidia es la que habla). 
Ahora bien, mi sueño desde hace un tiempo ha sido el de viajar a Alemania o a un pequeño lugar llamado Brujas, otro de mis sueños es conseguir uno de esos buenos trabajos, escribir un libro, vivir sola pudiendo solventar mis gastos; la cosa radica en que primero te dicen que tú eres capaz de lograr lo que te propongas, que eres fuerte y tienes todo para sobresalir. Después aparecen nuevos spots que te dice “No pain no gain” “Si no arriesgas no ganas” “Hay que luchar por lo que quieres”, o sea, perdón ¿cómo dijo? qué la cosa no era más sencilla, qué no se suponía que con lo único con lo que tendría que batallar en la vida era con dejar al amor de mi vida cuando regresara de mis mil viajes.
Pues no, ahora debes a pagar impuestos con el dinero que ni de chiste ganas para juntar para un viajecito a la playa; los amores, sí, bienvenidos los amores, pero los pasajeros, los turbulentos y los que no te llevan ni al cine, porque los que te llevan serenata o te acompañan en los momentos de ocio o están perdidos o alguien más ya se los ha llevado. Por si no fuera suficiente tus padres ahora te miran como si perdieras el tiempo con cada una de las cosas que NO haces y eso ya te mantiene inquieto un rato ¿qué pasa, no me iban a querer como fuera?
Y bueno, la vicisitudes que todos y cada uno tenemos que afrontar no acaban, en realidad todo se vuelve más complicado y más de una vez vas a preguntarte y reclamarle al cielo ¿por qué no nací rico? 

Pero saben algo, la verdad es que no pasa nada realmente grave si no has cruzado todavía el charco y tienes entre 20 y 30 años, no pasa nada si tu trabajo es una porquería, si vives con tus padres, si no has encontrado al amor de tu vida, si aún no tienes más de un grado académico o si tu única aspiración por el momento es poder tener dinero para pagarte una cerveza y una caja de cigarros. 
La vida apesta, sí, pero en otro lugar y en otro momento alguien con una vida realmente mala y difícil no se queja, vive o sobrevive y eso sí que es peor. No es malo tener un trabajo de mierda, un celular sin cámara o un coche destartalado, lo verdaderamente terrible está en ver morir a los tuyos, en ver como tu casa hunde, en ver que la marea se lleva tus pocas pertenencias, en saber que morirás pronto y sin posibilidad de redimir el dolor. 
no digo que uno deba ser conformista, pero sí debemos dejar de quejarnos, actuar, si algo nos disgusta o simplemente dejarnos llevar, disfrutar de los amigos cuando se puede, abrazar a los abuelos, disfrutar de la lectura, corregir nuestro genio. 

Vivir más, luchar más, soñar menos o soñar y ser conscientes de lo que sí podemos lograr y lo que no, plantar nuestros pies en el suelo y caminar sin despegar los pies, pensar y actuar, actuar sin pensar pero sin arrepentimientos, correr sin olvidar que es lo que nos impulsa. 

¿Qué son los puntos inconexos?

 Hace unos días volví a dormir con el que creo yo es el amor de mi vida, sin embargo a él no me ata nada en absoluto puesto que sólo es el hombre con quien dormí por primera vez, a quien el alcohol, falta de experiencia y amor propio le di no mi cuerpo si no el corazón sin que pudiera llegar a saberlo hasta mucho tiempo después. 
Desde entonces me he cuestionado su ausencia en mi vida, me refiero a ¿por qué no festeja mis logros? o ¿por qué no me nace llamarle cuando estoy en problemas reales? ¿por qué no se lo he podido presentar a mis padres? ahí es cuando caigo en cuenta de que él es como muchos, un punto inconexo, es una línea paralela a mí pero que jamás llegó a tocarme de manera real. 
Muchas personas en la vida son eso, un punto que quizá te acompañe en algunos momentos fundamentales en la vida pero que después de un lapso se pierden o difuminan hasta verse tan lejanos que ya no vale la pena siquiera intentar un acercamiento. Eso a mí me ha pasado y me pasa con muchas personas, creo que los necesito, les quiero, les entrego partes de lo que soy y a veces hasta muestro mi verdadera cara, hasta que no sé bien si el tiempo o las circunstancias o yo misma los alejo o se van solos a donde la mayoría no encuentran o no surge un camino de regreso. 
Las implicaciones de las perdidas personales ya sean en el plano metafórico o en el real donde el aliento los deja, pueden implicar cambios significativos en la vida de un ser, a veces sin un real entendimiento de qué es lo que ocurre debemos dejar ir a quien se marcha, otras hay que dejar a quien jamás estuvo y eso en realidad es lo que causa el desasosiego en uno. Sí, sí se puede perder algo que jamás se tuvo, en el caso del cariño u atención de otra persona hacía a sí, es lo más usual en el mundo contemporáneo, quizá esa es la razón de que cada vez nos vamos sintiendo más vacíos y lejanos de lo que es verdadero y de lo que no. 
He dicho que dormí con la persona a la que amé, según la definición que tengo del amor, eso fue lo que yo sentía hace un tiempo hacia él. Pero ahora veo el significado y la acepción entorno al tema de manera muy diferente. Yo lo amé y él a mi no, yo le di una parte de mi vida, de mi tiempo y de mí, en cambio él sólo puso su cuerpo y su ganas de tener sexo que tampoco está tan mal si se ve como una de las pulsaciones humanas más amenas.
Pero ahora que veo en retrospectiva cada una de mis relaciones con otro individuo me han llevado a los puntos que jamás se unen del todo, todos tenemos una manera de conectarnos con el otro sin embargo existe otra parte en la que no congeniamos, puede que no sea del todo desagradable pero simplemente no nos gusta y es ahí donde ocurren dos cosas, una es que si lo que nos disgusta del otro no es del todo repulsivo podemos aceptarlo y respetarlo, con ello el curso de la relación tiene una mayor probabilidad de perdurar e inclusive de  permanecer; sin embargo, si el desagrado es mayor y no podemos si quiera pensar en el asunto, no lo respetamos, no podemos pasarlo por alto, ahí es cuando los problemas comienzan. 
Sí, a mi el tipo me encanta, pero ahora sé que no va ni iba más allá de una atracción física y de la sensación de riesgo que él me provocaba, pues todo apunta a que siempre había un halo de claridad en mi cabeza que me decía que él no era ni es el indicado para mí (aunque dudo de la existencia de los “indicados”), podría enunciar en lo que creo sería una larga lista, todo lo que me provoca repulsión del individuo en cuestión y ¡vaya! son muchos los puntos. 
¿será que de verdad hay alguien ahí afuera con quien existirá una punto conexo? ¿Todos y cada uno de los individuos somos parte del estado de conexiones meramente ficticias o temporales?