lunes, 27 de julio de 2015

Cuando sé que todavía sueño y ya no quiero.

Es muy recurrente la de idea de salir de casa, tomar un avión, llegar a un destino donde no conozca a nadie y pueda comenzar de nuevo, si bien la idea ya ha sido muy trillada no por eso es tan mala, aunque el miedo y el desgano son dos razones que inmovilizan, ahora es tiempo de hacer algo conmigo, hacer una maestría, encontrar un trabajo mejor y así van, vienen las ideas de cambiar, de transformar quien soy. 
Bueno, me queda claro no soy la única, dentro de mi grupo de amigos por lo menos el 70% están en una situación semejante, lo que pasa es que nuestro entorno tampoco nos ayuda, el país está de la mierda, la gente se nos escurre de la manos, la economía, ya no del país sino del mundo es una tabla de marinero a punto de romperse. Sólo por poner de ejemplo, Grecia, España, México, Venezuela… 
En fin, los escenarios parecen tan lúgubres, tan terribles que da miedo sacar la cabeza del ordenador, resulta más fácil dar like a una serie de bobadas en el Facebook o dar retuit a los pensamientos de alguien más. Nuestros ideales como jóvenes no quedan claros, queremos salir a comernos el mundo, conocer otras calles, terminar una carrera, seguir una maestría, luego un doctorado todo con el lujo de una beca CONACYT si es posible, porque nosotros pagarla ni es siquiera pensable. 
Y bueno, hay quienes sí son capaces de sortear los tantos pasos burocráticos que el sistema te pone en medio para recibir algo de dinero, por hacer algo que crees que te gusta, digo crees porque ahora me ha dado por dudar de todo y todos. 
La mercadotecnia ha llegado tan lejos que ya no sé realmente si lo que pienso es de verdad un producto de mi cabeza o alguien más ya lo implantó ahí en mi cerebro y yo ni cuenta me di. Parecerá de pronto que divago y voy de aquí para allá con los temas, pero no, el punto al que quiero llegar ahora es a la desmotivación que nos hace más compleja la existencia cada día. 
Yo pertenezco al grupo de gente que aún no se puede considerar por completo adulto ni tampoco joven, soy por decirlo de algún modo un Gregorio Samsa en proceso. No tenía una figura tan espantosa y deformada hasta que aterricé en la universidad, hasta que me recordaban casi todos los días que debía pensar en qué quería hacer con mi vida en un tiempo próximo que en su momento yo lo veía lejano.
Un sin fin de maestros desconfiaron en mis habilidades, estoy segura que aún nada los ha convencido, y es que no hay razones para que alguien en su sano juicio ponga una moneda por mí en cualquier apuesta, porque no soy ni jamás he sido un estudiante sobresaliente, jamás me he encontrado en los cuadros de honor, siempre entré dentro de los estándares normales, o sea, no había que preocuparse por mí, no era del todo terrible y tampoco un foco brillante. 
La mayoría de las personas que me rodeaban eran como yo, chicos y chicas que se sentaban en un pupitre esperando aprender algo, sin saber a ciencia cierta qué cosa. Los problemas con nuestras personalidades e inquietudes llegaron creo yo, cuando cada día alguien hacía algo increíble, un fulano sin chiste que pertenecía a los sin importancia, resultaba ser un súper dotado en la pintura, la guitarra clásica, las matemáticas, la física y pues, al final poco a poco resultaba que estaba rodeada de jóvenes talentos. 
Mientras tanto yo intentaba no caer por la escaleras o hacer el ridículo en la obra de teatro que debíamos presentar en artes. Por tal o cual llegas a una universidad ahora sí con "sueños fundados, metas claras y más que nada, ganas", seré un gran doctor, un físico brillante, un excelente biólogo. El panorama no cambia, sigues siendo un estudiante como millones que ni van ni vienen, cumple cuando y donde debe, hace los deberes, ya tiene la cartilla militar, el servicio a la comunidad, ya te has embriagado, fumado, fugado y todo lo que termine en ado. 
Y dónde están esos magnificos sueños que se cumplirían cuando grande, dónde quedaron los viajes a Berlín, mi vida de soltero en un departamento, el trabajo que me permitiría comprarme un celular lindo o un coche. 
Mis amigos mayores son el puntapié que faltaba, la mayoría ya tienen un doctorado pero no un trabajo fijo o que resista a las crisis, viven en casa de sus padres y si han logrado viajar ha sido sólo para ver a través de las vitrinas aquello que no pueden pagar, haciendo filas interminables para entrar a ver una Mona Lisa del tamaño de un maní o para recorrer una muralla junto con otras tantas millones de personas, (la pura envidia es la que habla). 
Ahora bien, mi sueño desde hace un tiempo ha sido el de viajar a Alemania o a un pequeño lugar llamado Brujas, otro de mis sueños es conseguir uno de esos buenos trabajos, escribir un libro, vivir sola pudiendo solventar mis gastos; la cosa radica en que primero te dicen que tú eres capaz de lograr lo que te propongas, que eres fuerte y tienes todo para sobresalir. Después aparecen nuevos spots que te dice “No pain no gain” “Si no arriesgas no ganas” “Hay que luchar por lo que quieres”, o sea, perdón ¿cómo dijo? qué la cosa no era más sencilla, qué no se suponía que con lo único con lo que tendría que batallar en la vida era con dejar al amor de mi vida cuando regresara de mis mil viajes.
Pues no, ahora debes a pagar impuestos con el dinero que ni de chiste ganas para juntar para un viajecito a la playa; los amores, sí, bienvenidos los amores, pero los pasajeros, los turbulentos y los que no te llevan ni al cine, porque los que te llevan serenata o te acompañan en los momentos de ocio o están perdidos o alguien más ya se los ha llevado. Por si no fuera suficiente tus padres ahora te miran como si perdieras el tiempo con cada una de las cosas que NO haces y eso ya te mantiene inquieto un rato ¿qué pasa, no me iban a querer como fuera?
Y bueno, la vicisitudes que todos y cada uno tenemos que afrontar no acaban, en realidad todo se vuelve más complicado y más de una vez vas a preguntarte y reclamarle al cielo ¿por qué no nací rico? 

Pero saben algo, la verdad es que no pasa nada realmente grave si no has cruzado todavía el charco y tienes entre 20 y 30 años, no pasa nada si tu trabajo es una porquería, si vives con tus padres, si no has encontrado al amor de tu vida, si aún no tienes más de un grado académico o si tu única aspiración por el momento es poder tener dinero para pagarte una cerveza y una caja de cigarros. 
La vida apesta, sí, pero en otro lugar y en otro momento alguien con una vida realmente mala y difícil no se queja, vive o sobrevive y eso sí que es peor. No es malo tener un trabajo de mierda, un celular sin cámara o un coche destartalado, lo verdaderamente terrible está en ver morir a los tuyos, en ver como tu casa hunde, en ver que la marea se lleva tus pocas pertenencias, en saber que morirás pronto y sin posibilidad de redimir el dolor. 
no digo que uno deba ser conformista, pero sí debemos dejar de quejarnos, actuar, si algo nos disgusta o simplemente dejarnos llevar, disfrutar de los amigos cuando se puede, abrazar a los abuelos, disfrutar de la lectura, corregir nuestro genio. 

Vivir más, luchar más, soñar menos o soñar y ser conscientes de lo que sí podemos lograr y lo que no, plantar nuestros pies en el suelo y caminar sin despegar los pies, pensar y actuar, actuar sin pensar pero sin arrepentimientos, correr sin olvidar que es lo que nos impulsa. 

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