No me voy a escudar en un blog, pero sí en las palabras, las ideas, las oscuridades y las simplezas de la vida de alguien en algún lugar del mundo. Todo lo que aquí se escriba entrará pues como parte de un mundo ficcional, por lo que podrá ser irrelevante o no, aburrido tal vez, innecesario, pero siempre con la verdad oculta en la mentirosa narrativa.
A modo de presentación:
Tengo edad para beber alcohol, fumar cigarros, conducir un auto sin el miedo o adrenalina que producen al hacerlo en los tiempos de juventud, es decir, tengo edad para matarme de la forma en que mejor me parezca. Por otro lado, debo aceptar, me estoy convirtiendo en una persona aburrida que debería en teoría, tener un proyecto de vida, buscarse una familia, velar por los suyos, cambiar el mundo, ser un superhéroe, curar a los enfermos, evitar el calentamiento global, escribir un libro, plantar un árbol y, ya olvidé el resto de la receta de la felicidad, pero en fin, no soy ni he realizado nada de lo anterior.
No soy un erudito, ni renací de la cenizas, tampoco he tenido una vida difícil, he tenido perros, he cometido infinidad de errores, tengo un coche, una casa, amigos, tengo acceso a la educación, a un cama, un librero que sí tiene libros, he intentado mantenerme en forma (sin éxito), tuve la fortuna de conocer a mis cuatro abuelos y parece que también tendré la desdicha de verlos morir, provengo de una familia convencional que ni es tan convencional pero tampoco tan excéntrica, total que soy una de las personas más comunes y más corrientes parecida al resto de la población que me circunda.
Soy un Yo de esos que en ocasiones se comporta de forma egoísta y otras quiere fingir ser una Teresa de Calcuta, un Ghandi, un protector de los derechos humanos. Me gustan los deportes de riesgo y las tardes para hacer absolutamente nada y leer, ver TV, picarme la nariz, recoger la casa. Soy y hago muchas cosas, una de tantas o pocas es que me gusta poner bobadas en hojas en blanco.
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