jueves, 30 de julio de 2015

Otros cuantos datos sobre mi.


Me gusta el café. 
No me gustan las mañanas.
No sé cuál es mi color favorito. 
A los zancudos no les gusta mi sangre pero sí mi habitación. 
Entre más almohadas mayor comodidad. 
Tengo poca tolerancia a mi familia. 
Están por terminarse las vacaciones, no he terminado la tesis. 
Me da miedo que alguna araña se cuele entre mis sábanas y me pique. 
Como frutas sólo porque debo. 
Las verduras son mi plato favorito, sólo odio a los chícharos.
Todos los días intento leer el periódico sin mucho éxito. 
No me interesa lo que le pasa a mis vecinos. 
No sé cómo se llaman mis vecinos. 
Me gusta usar caritas en las conversaciones cuando no sé qué decir. 
Tengo 5 mejores amigos, ellos no lo saben quizá ni me contemplan. 
Me gustan dos canciones de Ximena Sariñana. 
Me caga Metálica. 
No sabía qué temática usar para una nueva entrada. 
Prefiero iPhone porque se ve más bonito. 
No puedo mantener mi atención en las conferencias. 
Me gusta no fumar.
Me da envidia ver a mis amigos viajando. 
Yo maté al perro de mi vecino. 
La semana pasada iba a atropellar a un niño. 
No me conmocionan las noticias.
¿Soy una persona terrible si no me preocupa lo que pasa en el Medio Oriente? 


lunes, 27 de julio de 2015

Cuando sé que todavía sueño y ya no quiero.

Es muy recurrente la de idea de salir de casa, tomar un avión, llegar a un destino donde no conozca a nadie y pueda comenzar de nuevo, si bien la idea ya ha sido muy trillada no por eso es tan mala, aunque el miedo y el desgano son dos razones que inmovilizan, ahora es tiempo de hacer algo conmigo, hacer una maestría, encontrar un trabajo mejor y así van, vienen las ideas de cambiar, de transformar quien soy. 
Bueno, me queda claro no soy la única, dentro de mi grupo de amigos por lo menos el 70% están en una situación semejante, lo que pasa es que nuestro entorno tampoco nos ayuda, el país está de la mierda, la gente se nos escurre de la manos, la economía, ya no del país sino del mundo es una tabla de marinero a punto de romperse. Sólo por poner de ejemplo, Grecia, España, México, Venezuela… 
En fin, los escenarios parecen tan lúgubres, tan terribles que da miedo sacar la cabeza del ordenador, resulta más fácil dar like a una serie de bobadas en el Facebook o dar retuit a los pensamientos de alguien más. Nuestros ideales como jóvenes no quedan claros, queremos salir a comernos el mundo, conocer otras calles, terminar una carrera, seguir una maestría, luego un doctorado todo con el lujo de una beca CONACYT si es posible, porque nosotros pagarla ni es siquiera pensable. 
Y bueno, hay quienes sí son capaces de sortear los tantos pasos burocráticos que el sistema te pone en medio para recibir algo de dinero, por hacer algo que crees que te gusta, digo crees porque ahora me ha dado por dudar de todo y todos. 
La mercadotecnia ha llegado tan lejos que ya no sé realmente si lo que pienso es de verdad un producto de mi cabeza o alguien más ya lo implantó ahí en mi cerebro y yo ni cuenta me di. Parecerá de pronto que divago y voy de aquí para allá con los temas, pero no, el punto al que quiero llegar ahora es a la desmotivación que nos hace más compleja la existencia cada día. 
Yo pertenezco al grupo de gente que aún no se puede considerar por completo adulto ni tampoco joven, soy por decirlo de algún modo un Gregorio Samsa en proceso. No tenía una figura tan espantosa y deformada hasta que aterricé en la universidad, hasta que me recordaban casi todos los días que debía pensar en qué quería hacer con mi vida en un tiempo próximo que en su momento yo lo veía lejano.
Un sin fin de maestros desconfiaron en mis habilidades, estoy segura que aún nada los ha convencido, y es que no hay razones para que alguien en su sano juicio ponga una moneda por mí en cualquier apuesta, porque no soy ni jamás he sido un estudiante sobresaliente, jamás me he encontrado en los cuadros de honor, siempre entré dentro de los estándares normales, o sea, no había que preocuparse por mí, no era del todo terrible y tampoco un foco brillante. 
La mayoría de las personas que me rodeaban eran como yo, chicos y chicas que se sentaban en un pupitre esperando aprender algo, sin saber a ciencia cierta qué cosa. Los problemas con nuestras personalidades e inquietudes llegaron creo yo, cuando cada día alguien hacía algo increíble, un fulano sin chiste que pertenecía a los sin importancia, resultaba ser un súper dotado en la pintura, la guitarra clásica, las matemáticas, la física y pues, al final poco a poco resultaba que estaba rodeada de jóvenes talentos. 
Mientras tanto yo intentaba no caer por la escaleras o hacer el ridículo en la obra de teatro que debíamos presentar en artes. Por tal o cual llegas a una universidad ahora sí con "sueños fundados, metas claras y más que nada, ganas", seré un gran doctor, un físico brillante, un excelente biólogo. El panorama no cambia, sigues siendo un estudiante como millones que ni van ni vienen, cumple cuando y donde debe, hace los deberes, ya tiene la cartilla militar, el servicio a la comunidad, ya te has embriagado, fumado, fugado y todo lo que termine en ado. 
Y dónde están esos magnificos sueños que se cumplirían cuando grande, dónde quedaron los viajes a Berlín, mi vida de soltero en un departamento, el trabajo que me permitiría comprarme un celular lindo o un coche. 
Mis amigos mayores son el puntapié que faltaba, la mayoría ya tienen un doctorado pero no un trabajo fijo o que resista a las crisis, viven en casa de sus padres y si han logrado viajar ha sido sólo para ver a través de las vitrinas aquello que no pueden pagar, haciendo filas interminables para entrar a ver una Mona Lisa del tamaño de un maní o para recorrer una muralla junto con otras tantas millones de personas, (la pura envidia es la que habla). 
Ahora bien, mi sueño desde hace un tiempo ha sido el de viajar a Alemania o a un pequeño lugar llamado Brujas, otro de mis sueños es conseguir uno de esos buenos trabajos, escribir un libro, vivir sola pudiendo solventar mis gastos; la cosa radica en que primero te dicen que tú eres capaz de lograr lo que te propongas, que eres fuerte y tienes todo para sobresalir. Después aparecen nuevos spots que te dice “No pain no gain” “Si no arriesgas no ganas” “Hay que luchar por lo que quieres”, o sea, perdón ¿cómo dijo? qué la cosa no era más sencilla, qué no se suponía que con lo único con lo que tendría que batallar en la vida era con dejar al amor de mi vida cuando regresara de mis mil viajes.
Pues no, ahora debes a pagar impuestos con el dinero que ni de chiste ganas para juntar para un viajecito a la playa; los amores, sí, bienvenidos los amores, pero los pasajeros, los turbulentos y los que no te llevan ni al cine, porque los que te llevan serenata o te acompañan en los momentos de ocio o están perdidos o alguien más ya se los ha llevado. Por si no fuera suficiente tus padres ahora te miran como si perdieras el tiempo con cada una de las cosas que NO haces y eso ya te mantiene inquieto un rato ¿qué pasa, no me iban a querer como fuera?
Y bueno, la vicisitudes que todos y cada uno tenemos que afrontar no acaban, en realidad todo se vuelve más complicado y más de una vez vas a preguntarte y reclamarle al cielo ¿por qué no nací rico? 

Pero saben algo, la verdad es que no pasa nada realmente grave si no has cruzado todavía el charco y tienes entre 20 y 30 años, no pasa nada si tu trabajo es una porquería, si vives con tus padres, si no has encontrado al amor de tu vida, si aún no tienes más de un grado académico o si tu única aspiración por el momento es poder tener dinero para pagarte una cerveza y una caja de cigarros. 
La vida apesta, sí, pero en otro lugar y en otro momento alguien con una vida realmente mala y difícil no se queja, vive o sobrevive y eso sí que es peor. No es malo tener un trabajo de mierda, un celular sin cámara o un coche destartalado, lo verdaderamente terrible está en ver morir a los tuyos, en ver como tu casa hunde, en ver que la marea se lleva tus pocas pertenencias, en saber que morirás pronto y sin posibilidad de redimir el dolor. 
no digo que uno deba ser conformista, pero sí debemos dejar de quejarnos, actuar, si algo nos disgusta o simplemente dejarnos llevar, disfrutar de los amigos cuando se puede, abrazar a los abuelos, disfrutar de la lectura, corregir nuestro genio. 

Vivir más, luchar más, soñar menos o soñar y ser conscientes de lo que sí podemos lograr y lo que no, plantar nuestros pies en el suelo y caminar sin despegar los pies, pensar y actuar, actuar sin pensar pero sin arrepentimientos, correr sin olvidar que es lo que nos impulsa. 

¿Qué son los puntos inconexos?

 Hace unos días volví a dormir con el que creo yo es el amor de mi vida, sin embargo a él no me ata nada en absoluto puesto que sólo es el hombre con quien dormí por primera vez, a quien el alcohol, falta de experiencia y amor propio le di no mi cuerpo si no el corazón sin que pudiera llegar a saberlo hasta mucho tiempo después. 
Desde entonces me he cuestionado su ausencia en mi vida, me refiero a ¿por qué no festeja mis logros? o ¿por qué no me nace llamarle cuando estoy en problemas reales? ¿por qué no se lo he podido presentar a mis padres? ahí es cuando caigo en cuenta de que él es como muchos, un punto inconexo, es una línea paralela a mí pero que jamás llegó a tocarme de manera real. 
Muchas personas en la vida son eso, un punto que quizá te acompañe en algunos momentos fundamentales en la vida pero que después de un lapso se pierden o difuminan hasta verse tan lejanos que ya no vale la pena siquiera intentar un acercamiento. Eso a mí me ha pasado y me pasa con muchas personas, creo que los necesito, les quiero, les entrego partes de lo que soy y a veces hasta muestro mi verdadera cara, hasta que no sé bien si el tiempo o las circunstancias o yo misma los alejo o se van solos a donde la mayoría no encuentran o no surge un camino de regreso. 
Las implicaciones de las perdidas personales ya sean en el plano metafórico o en el real donde el aliento los deja, pueden implicar cambios significativos en la vida de un ser, a veces sin un real entendimiento de qué es lo que ocurre debemos dejar ir a quien se marcha, otras hay que dejar a quien jamás estuvo y eso en realidad es lo que causa el desasosiego en uno. Sí, sí se puede perder algo que jamás se tuvo, en el caso del cariño u atención de otra persona hacía a sí, es lo más usual en el mundo contemporáneo, quizá esa es la razón de que cada vez nos vamos sintiendo más vacíos y lejanos de lo que es verdadero y de lo que no. 
He dicho que dormí con la persona a la que amé, según la definición que tengo del amor, eso fue lo que yo sentía hace un tiempo hacia él. Pero ahora veo el significado y la acepción entorno al tema de manera muy diferente. Yo lo amé y él a mi no, yo le di una parte de mi vida, de mi tiempo y de mí, en cambio él sólo puso su cuerpo y su ganas de tener sexo que tampoco está tan mal si se ve como una de las pulsaciones humanas más amenas.
Pero ahora que veo en retrospectiva cada una de mis relaciones con otro individuo me han llevado a los puntos que jamás se unen del todo, todos tenemos una manera de conectarnos con el otro sin embargo existe otra parte en la que no congeniamos, puede que no sea del todo desagradable pero simplemente no nos gusta y es ahí donde ocurren dos cosas, una es que si lo que nos disgusta del otro no es del todo repulsivo podemos aceptarlo y respetarlo, con ello el curso de la relación tiene una mayor probabilidad de perdurar e inclusive de  permanecer; sin embargo, si el desagrado es mayor y no podemos si quiera pensar en el asunto, no lo respetamos, no podemos pasarlo por alto, ahí es cuando los problemas comienzan. 
Sí, a mi el tipo me encanta, pero ahora sé que no va ni iba más allá de una atracción física y de la sensación de riesgo que él me provocaba, pues todo apunta a que siempre había un halo de claridad en mi cabeza que me decía que él no era ni es el indicado para mí (aunque dudo de la existencia de los “indicados”), podría enunciar en lo que creo sería una larga lista, todo lo que me provoca repulsión del individuo en cuestión y ¡vaya! son muchos los puntos. 
¿será que de verdad hay alguien ahí afuera con quien existirá una punto conexo? ¿Todos y cada uno de los individuos somos parte del estado de conexiones meramente ficticias o temporales?

domingo, 26 de julio de 2015

Puntos inconexos

No me voy a escudar en un blog, pero sí en las palabras, las ideas, las oscuridades y las simplezas de la vida de alguien en algún lugar del mundo. Todo lo que aquí se escriba entrará pues como parte de un mundo ficcional, por lo que podrá ser irrelevante o no, aburrido tal vez, innecesario, pero siempre con la verdad oculta en la mentirosa narrativa. 

A modo de presentación: 

Tengo edad para beber alcohol, fumar cigarros, conducir un auto sin el miedo o adrenalina que producen al hacerlo en los tiempos de juventud, es decir, tengo edad para matarme de la forma en que mejor me parezca. Por otro lado, debo aceptar, me estoy convirtiendo en una persona aburrida que debería en teoría, tener un proyecto de vida, buscarse una familia, velar por los suyos, cambiar el mundo, ser un superhéroe, curar a los enfermos, evitar el calentamiento global, escribir un libro, plantar un árbol y, ya olvidé el resto de la receta de la felicidad, pero en fin, no soy ni he realizado nada de lo anterior. 

No soy un erudito, ni renací de la cenizas, tampoco he tenido una vida difícil, he tenido perros, he cometido infinidad de errores, tengo un coche, una casa, amigos, tengo acceso a la educación, a un cama, un librero que sí tiene libros, he intentado mantenerme en forma (sin éxito), tuve la fortuna de conocer a mis cuatro abuelos y parece que también tendré la desdicha de verlos morir, provengo de una familia convencional que ni es tan convencional pero tampoco tan excéntrica, total que soy una de las personas más comunes y más corrientes parecida al resto de la población que me circunda. 

Soy un Yo de esos que en ocasiones se comporta de forma egoísta y otras quiere fingir ser una Teresa de Calcuta, un Ghandi, un protector de los derechos humanos. Me gustan los deportes de riesgo y las tardes para hacer absolutamente nada y leer, ver TV, picarme la nariz, recoger la casa. Soy y hago muchas cosas, una de tantas o pocas es que me gusta poner bobadas en hojas en blanco.